La guerra de Vietnam, el primer trasplante de corazón en la historia y el asesinato del Che Guevara marcaron el año 1967. Sin embargo, en los anales de la música y el automovilismo, ese año se escribió con letras de oro por el nacimiento de un “unicornio”: “The Blue Lady”.
Este Shelby GT500 de 1967 fue el regalo que Elektra Records le otorgó a Jim Morrison tras el éxito arrollador de The Doors. Más que un medio de transporte, el pony car se convirtió en un símbolo de su estilo de vida desbocado y su espíritu rebelde.
Un amor en el desierto
Morrison bautizó a su auto como “The Blue Lady” (La Dama Azul). Su conexión con el vehículo era tan profunda que lo convirtió en protagonista de HWY: An American Pastoral, una película experimental filmada en 1969 en el desierto de Mojave.
Dato curioso: Antes de ser una estrella de rock, el sueño de Morrison era ser cineasta, por lo que este proyecto cinematográfico junto a su Shelby fue uno de sus trabajos más personales.
El origen del regalo
La historia de cómo llegó a sus manos es digna de un guion de Hollywood. Cuando Elektra Records ofreció incentivos a los miembros de la banda por sus altas ventas, Jim supo que quería un auto tras ver el Shelby GT350 de su peluquero, Jay Sebring (quien trágicamente moriría más tarde a manos de la Familia Manson).
Jac Holtzman, fundador de la disquera, no solo aceptó la petición, sino que fue más allá: le entregó el modelo más equipado de la gama.
| Característica | Detalle |
| Modelo | Shelby GT500 1967 |
| Color | Azul Nightmist |
| Motor | V8 de 7.0 litros |
| Potencia | 355 caballos de fuerza (hp) |
| Transmisión | Manual de 4 velocidades |
| Exclusividad | Solo se fabricaron 2,048 unidades |
Un final rodeado de misterio
Al igual que la vida del “Rey Lagarto”, el paradero final de su Shelby es un enigma. Existen diversas teorías sobre qué pasó con el auto tras la muerte de Morrison en París en 1971:
- El abandono: Se dice que Jim lo dejó estacionado en el aeropuerto de Los Ángeles antes de irse a Francia y nunca regresó por él.
- El accidente: Otras versiones indican que lo destrozó contra un poste de luz en Sunset Boulevard y lo dejó abandonado en la escena.
- El remolque: Se rumora que fue rematado en una subasta policial tras ser confiscado por falta de pago de multas o abandono.
Hasta el día de hoy, el Shelby GT500 de Jim Morrison sigue siendo uno de los autos clásicos más buscados del mundo. Un fantasma de metal que, al igual que los versos de “Riders on the Storm”, se perdió en la carretera.








